Amigos, muchos amigos.

Ilustraciones: Roger Ycaza

DE TODA LA VIDA

Soy abuelo. Un término que tradicionalmente ha significado “de otra época”, “lento” y lo que es peor… “de salida”. Muchos no se atreven a utilizar la palabra “vejez” al referirse a nosotros y la reemplazan por términos “políticamente más correctos”. A mí me encanta la palabra viejo. Especialmente cuando se refiere a viejos amigos. Los amigos de toda la vida. Los de la infancia.

A lo largo de la vida pertenecemos a muchos grupos en los que generamos amistades. En cada trabajo, en cada etapa de estudio, en cada ciudad en donde vivimos, surgen compañeros, colegas, vecinos, camaradas, con los que desarrollamos relaciones de diversas duraciones. Muchas de esas relaciones se pueden convertir en rivalidades cuando hay que competir por algo (trabajo, salario, reconocimiento, intereses).

Mientras tanto, los amigos iniciales muchas veces pueden llegar a ser los amigos finales. Puede que nos separen los caminos y los destinos, pero cada vez que nos volvemos a encontrar luego de años, incluso décadas, la amistad se revive como si no hubiera pasado el tiempo.

Lo que nos lleva a nuestros hijos, nuestros nietos y nuestros alumnos. ¿Acaso están conscientes de que están creando unas relaciones eternas con sus compañeros de clase, sus vecinos del barrio, sus contemporáneos? ¿Y cómo estamos ayudando los adultos a que esto ocurra?

Algunas ideas:

  • Creemos eventos de encuentro diferentes de los cumpleaños: piyamadas, grupos de estudio, salidas, excursiones y, por supuesto, reuniones virtuales. Las amistades se nutren de momentos y experiencias.
  • Independicemos las amistades de los niños y los adultos. No siempre (casi nunca) ocurrirá que logremos conectarnos con los padres de los amigos de nuestros hijos y viceversa, los hijos de nuestros amigos del alma a lo mejor no logran conectarse con los nuestros.
  • Los cambios de escuela, de ciudad, de barrio, no deberían significar la desconexión de los afectos de los niños. Especialmente si ellos no tienen nada que ver con el hecho. Facilitemos que mantengan la conexión.
  • Fomentemos la diversidad, el respeto, la lealtad, el perdón, la empatía y otras cualidades que fortalecen las amistades y contribuyen a que se resuelvan los conflictos pacífica y amorosamente. Estimulemos en los chicos el sentimiento de que lo más importante es preservar la amistad en las buenas y en las malas.
  • Seamos ejemplos vivientes de amistad. Que nos vean ejercerla sincera y espontáneamente, que noten cómo nos entregamos a fortalecerla, cómo sufrimos, cómo nos alegramos y cómo es esencial en nuestras vidas contar con nuestros amigos.

Y si tú que estás leyendo, sientes que este escrito es un homenaje a mi amistad contigo. No lo dudes. Sí lo es.

Guillermo Ramírez

CUCÚ ENTRE AMIGOS

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